por J.P. Sánchez (Notas) el viernes, 17 de mayo de 2013 a la(s) 0:16
Solo recuerdo que estaba en mi ex ex ex pega, “tonteando o sacando la vuelta” en la oficina de las ambulancias del Hospital Padre Hurtado, y escuche por radio que había una persona grave, sin signos vitales camino a el Hospital Sotero del Rio… alguien dijo también por radio “se cayó de una escalera colgando un lienzo… se electrocuto”… y de inmediato se me llenaron los ojos de lágrimas, pues terminaron de decir eso y dan el nombre… VICTOR HUGO ROJAS LEPE…………………….
Jeje, “yo, el patuo”, pedí a una ambulancia que me llevara de una al Sotero, y como era dirigente sindical, "salimos de una"… y aunque el chofer era digno para trabajar en “Rápido y Furioso”, fue el viaje más largo que he tenido.
Cuando llegue, ya no había vuelta, Victor estaba muerto, mi gran amigo, el que me decía “vuelve con tu señora ctm”, o “puta que te vei’ borroso”… el mismo que mil veces me aconsejaba, el de los mejores y más extraños carretes, el único de mis amigos que conoció Santa Amelia… ese po’, el Victor Rojas, ese “parner”se había ido!
Este 17, a “x” años de su partida, recuerdo que en su velorio escribí el algo así como “la muerte no tiene la última palabra”… y esa frase quedó grabada para siempre en mi cabezota.
Es muy difícil, aceptar la muerte de un ser querido… esa mezcla de sentimientos que nos invade, el dolor, el enojo, la impotencia, y tal vez la famosa resignación, se hacen presentes.
Para los creyentes, la muerte es el paso a una vida nueva, hermosa, brillante... En ese entonces yo era muy cristiano y jamás pude tener ese gran consuelo, ni mucho menos pensé en que se había ido a un lugar mejor que éste (tengo que haber sido muy mal cristiano¿?)
De que Victor ya no ya no padece las injusticias de este Chile, que no se enferma, ni se siente solo, es una verdad sine qua non… PERO quien se fue no es el problema… el problema es quien se queda!.... y como no, si aún sufro su ausencia, no escucho su voz, no me acepta un copete cuando lo visito en su tumba, no me webea para volver con mi señora…. y tampoco está ahí para pedirle una mano cuando estoy “achacao”.
Junto con la de mi viejo, la partida de Victor es la que aún no deja cerrar la herida en mi corazón…
En fin… gracias Victor por haber estado en la tierra, por tu amistad, por tu compromiso social, por mil cosas que entregaste, en este día, con un pipeño con azúcar y bombilla… ¡¡¡BRINDO POR TI!!!
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